La Lucha - P.T 1 - El Secuestro

El Secuestro

Una fría noche de 1960 retumbaban gritos de temor.

- Ayuda por favor, AYUDAAA!!!

Gritaba Markus sin suerte. Nadie fue a su rescate en esa oscura calle, a medida que se perpetuaba su secuestro junto a su amada Isabel. Ambos forcejearon ante los mal nacidos que salieron repentinamente de una Van blanca para llevárselos, pero finalmente sucumbieron ante el pañuelo sofocante bañado de somnífero. 

Mientras esto pasaba, Mik, el dueño y conductor de la Van, se sorprendió al observar la inesperada escena por el retrovisor de la Van. Le preguntó a uno de los sujetos que los acompañaba:

-¿Qué les están haciendo?

-Nos los llevamos, ellos tienen el dinero.

-¿Como así que tienen el dinero? -decía Mik con cara de extrañado y preocupado.

-Pues lo que escuchaste, ahora cállate y conduce -dijo bruscamente el hombre.

Los montaron en la Van.

Mik se quedó callado mientras veía que ataban las manos de Markus e Isabel, con duda de lo que les iban a hacer y aun alterado por lo que estaba sucediendo.

-¿A dónde vamos ahora? -preguntó Mik sin poder pensar en algo más.

-Toma la autopista y sal de la ciudad -le dijo el hombre-, vamos por el momento a una de esas casuchas abandonadas que me encontré por el campo, luego veremos como pedimos el rescate por estos dos a sus familias.

Mik había comprobado lo que más temía, un secuestro, se había involucrado en el secuestro de quien sabe quienes y todo por seguir la sugerencia de un supuesto amigo suyo, que le propuso que fuera el chófer para un “trabajo” en el que se encontraba, le dijo que le pagarían bien si se completaba y el sin pensarlo acepto así dicha oferta ya que necesitaba el dinero. En ese momento Mik solo pensaba <<¿Cómo voy a salir de esto?, ¿Qué van a hacer con esa pareja?, ¿Qué pensarán mis hijos de mi si me descubren?, ¡¿Por qué escuche a ese idiota?!>>. Estas eran algunas de las preguntas que se generaban en su cabeza.

Llegaron a una de las casuchas afuera de la ciudad que mencionaba “el hombre” y ciertamente estaba abandonada. A medida que Mik se detenía noto que la casa era pequeña y el pasto que crecía a sus alrededores no ayudaba a decir lo contrario, las ventanas cuadradas se encontraban sucias y en su mayoría rotas. La construcción era de madera y las tejas que ya habían pasado por tantos diluvios y soles abrasadores, se encontraban desgastadas, negras y mohosas. <<Bastante de esa madera debe estar podrida>>, pensó Mik. Además que se encontraba casi entrando al bosque, lo que le daba un ambiente tétrico a esas horas de la madrugada.

Se detuvo la Van.

Abrieron la puerta corrediza y comenzaron a salir los malhechores de la Van, estiraron sus piernas y sus brazos, tras los cuarenta y ocho minutos que pasaron en sus asientos, sin hacer nada o vigilando a sus víctimas por si despertaban. Entonces el jefe de la banda de seis personas sin contar a Mik, el "Hombre”, sin otros nombres conocidos por Mik, ordenó a dos de sus hombres:

-Ustedes agarren la carga y metanla en la parte de atrás de la casucha, recuerden amarrarlos bien para que no se hagan los valientes.

-Si, ya estamos en eso -respondió uno de los sujetos.

-Y tu el de anteojos -señalando a Mik con su dedo índice.

-S..s..si, qué necesita -preguntó con nerviosismo.

-Ponte a vigilarlos por si despiertan. En tal caso diles que se queden tranquilos, si lo hacen no tendremos que usar la violencia.

-Ok, ya voy -dijo Mik sin cuestionar después de ver el arma que llevaba en la cintura.

Una vez dentro y vigilandolos con una pequeña lámpara debido a que no había electricidad en la casucha, Markus se comienza a despertar a solo unas cinco horas del amanecer, trato de ver a los lados, aun con la bolsa de tela sobre la cabeza. Antes de que comenzara a gritar o algo similar, Mik le tapó la boca y lo calmó como pudo, le dijo además que no hiciera ruido o alguna locura, porque tres de los seis sujetos que se encontraban en el otro cuarto estaban durmiendo y se encontraban armados, sin algún temor de usar sus armas de ser necesario. Con esto Markus se quedó callado, pero de repente su estómago gruñó indicando que tenía hambre, a lo que Mik le ofrece unas galletas y Markus las acepta.

Mik saca las galletas del bolsillo.

-¿Quién eres? ¿Qué nos van a hacer? -pregunta Markus.

-Me llamo Tim y según de lo que pude enterarme, iban a pedir un rescate por ustedes dos a sus familias -le dice Mik mientras le da la galleta en la boca-, eso es todo lo que se.

-¿Como qué es todo lo que sabes?

-Verás me enteré de que estaba en un secuestro dos minutos después de que los subieron a ustedes dos a mi Van -le dice a Markus mientras está comiendo su galleta.

-¿A qué te refieres? -dice Markus con cara de incrédulo.

-Pues fui engañado por uno de los sujetos que participó activamente en el secuestro. Me ofreció un empleo rápido y resulto ser esto -dice con cara de decepción-, ojalá no me hubiese dejado llevar en el momento que me dijo que me iban a pagar bien.

-¡¿Pero entonces si quieres el dinero, verdad?! -le pregunta con desconfianza.

-Me gustaría conseguir suficiente dinero para poder darles a mis hijos lo que necesiten: educación, comida y un techo digno, pero no así, trabajo día a día para poder ahorrar y darles poco a poco lo que es mejor para ellos. Pero esto es algo en lo que jamás pensé hacer por más desesperado que estuviese.

Se comienza a despertar Isabel.

-Isabel, cariño soy yo, Markus, estoy aquí no tienes porque asustarte todo está bien.

-¿Dónde estamos? -pregunta estando aún mareada por el somnífero.

-Escúchame no te alteres, mantente calmada y no grites. Los sujetos que se encuentran en la otra habitación están armados, nos secuestraron -le dice a Isabel con voz calmada.

-Tim le puedes dar una galleta debe tener hambre también -le pregunta Markus.

-Claro no hay problema, aquí tiene señorita coma con calma.

Tras darles unas cuatro galletas a cada uno, Mik bajo el nombre de Tim, junto a Markus procedieron a informarle la situación en más detalle a Isabel y de como “Tim” había terminado en esa situación. Ya faltando dos horas para el amanecer, solo les quedaba esperar cómo iban a proceder los miembros de la banda, así que decidieron cerrar sus ojos y descansar un poco. Mik pensaba en cómo estaban sus hijos, los dejó al cuidado de su niñera pero aun así esperaba que todo terminara pronto para verlos.
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¿Podrá Mik ver a sus hijos pronto?, ¿Que sucederá con Markus e Isabel?, ¿Podrá su familia pagar el rescate? Descubrelo en la siguiente parte de La Lucha; El Intercambio.

Gracias por llegar hasta el final. Espero te halla agradado la historia, te invito a que dejes tu comentario y a que leas la siguiente al publicarse.

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